RD Explicado: Esta desgarradora terreno se repetía asiduamente en el despacho de Rafael Leónidas Trujillo. Allí se organizaban selecciones de mujeres que habían sido captadas por personas cercanas al tirano.
Trujillo elegía unas pocas según sus preferencias y las mantenía sometidas a sus deseos durante un tiempo, asiduamente breve.
Negarse significaba someterse a enormes presiones: pérdida de empleos para ellas o sus familiares, agresiones a allegados, o la difamación pública en el temido Foro de El Caribe.
Con el tiempo, este proceso se institucionalizó y la selección de “candidatas” pasó a manos de un funcionario de palacio.
Un retrato crudo de cómo el poder rotundo se tradujo en un sistema de terror y degradación que marcó la vida privada y pública durante la dictadura.
Fuente: “Trujillo: La trágica aventura del poder personal”, de Robert D. Crassweller.






