Otro duelo para América Latina y el Caribe (ACL).
La presidencia de Estados Unidos anunció el expedición de tropas militares, aéreas, marítimas y terrestres, por toda la región para combatir a los carteles del narcotráfico y, de paso, aumentar su poder en la zona. Poquísimos días posteriormente, las agencias de prensa daban cuenta de una filtración que anunciaba el principio del despliegue de cuatro mil militares acompañados de aviones, barcos, lanzamisiles y hasta un barco de guerrilla y un submarino nuclear.
Hasta donde se conoce, los países del ámbito no han sido oficialmente informados de esta intrépida iniciativa de Estados Unidos de Norteamérica, en los hechos un florecimiento de la doctrina “América para los americanos”. Siquiera se conoce que la ONU y la OEA estén informadas.
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Recordemos que poco posteriormente de hacerse cargo este segundo mandato como presidente de Estados Unidos, Donald Trump ofreció a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ayuda marcial para combatir a los barones de los sangrientos carteles mexicanos. Con su característica cortesía, la mandataria desestimó la peligrosa ofrecimiento.
La presente despacho considera que está en su derecho de combatir todo aquello que constituya un peligro para su seguridad, y en este renglón están registrados los carteles del narcotráfico y sus jefotes, así como todos los que, internamente de las redes de estos grupos, se dediquen a trasladar, acumular, traicionar drogas y duchar el patrimonio. Sobre todo las drogas que llegan a los Estados Unidos, su principal mercado.
Algunos autores norteamericanos estiman que Trump y su salita se amparan en la emplazamiento doctrina de la “legítima defensa anticipada”, que puede apoyarse en iniciativas u operaciones militares preventivas.
El tema es peligroso, muy peligroso para los países de América Latina y el Caribe, porque pronto podríamos encontrarnos con que nuestros mares y hasta nuestros legítimos espacios aéreos podrían estar surcados por fuerzas estadounidenses. O, lo que sería peor, que estarían bombardeándolas detrás de embarcaciones del narco.
No se descarta, siquiera, que todo este despliegue responda a una táctica de disuasión.
Veamos este nuevo panorama con mucha atención, sin renuncias a nuestra soberanía doméstico y sin actitudes pragmáticas y complacientes.






