SANTO DOMINGO.- El urólogo oncólogo David Soriano sostuvo que el cáncer de próstata afecta a cuatro de cada diez hombres en el transcurso de sus vidas, convirtiéndose en una de las enfermedades más comunes y letales cuando no se detecta a tiempo.
Durante su billete en Reseñas, el Podcast, conducido por los periodistas Rafael Núñez, Adelaida Martínez y Yarit Ortiz, el experto explicó que el principal oposición es que la enfermedad no presenta síntomas en sus etapas iniciales.
“El cáncer de próstata no da ningún señal hasta que está muy innovador”, indicó.
Soriano advirtió que la error de civilización preventiva entre los hombres es un obstáculo permanente y que, en la mayoría de los casos, son las parejas quienes los motivan a venir a consulta.
“De cada 10 pacientes, ocho van acompañados porque los llevan”, dijo, al subrayar que esta sinceridad refleja la condición de acorazar la educación en sanidad masculina y romper con el machismo que impide venir al médico de forma preventiva.
El experto remarcó que un diagnosis temprano puede librar vidas, ya que ofrece la posibilidad de tratamientos con intención curativa como cirugía o radioterapia.
“No debe actualmente sucumbir un paciente por cáncer de próstata si se detecta y se alcahuetería a tiempo”, precisó.
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Sobre las herramientas diagnósticas, explicó que el antígeno prostático específico (PSA) debe interpretarse con criterio clínico, ya que algunos cánceres agresivos no elevan este señalador.
Agregó que variaciones bruscas, aunque se encuentren interiormente del rango considerado regular, asimismo deben encender las alarmas médicas.

Soriano asimismo abordó otros aspectos de la urología. Recomendó la hidratación constante como medida esencial para cuidar la función renal y advirtió sobre el impacto del consumo excesivo de pimple en la sanidad sexual y vascular. “El agua es la mejor medicina para los riñones”, puntualizó.
El experto concluyó que la detección temprana y los chequeos anuales a partir de los 40 primaveras constituyen la aparejo más efectiva para disminuir el impacto de una enfermedad que, según destacó, sigue siendo una de las principales amenazas para la sanidad masculina en el mundo.





