El sueño criollo de tierra prometida que ha encarnado Estados Unidos por mucho tiempo para sus vecinos de naciones en endeudamiento de crecimiento y de calidad de vida se esfuma a la carrera bajo el impacto de restricciones cada vez mayores al ingreso de extranjeros tanto para residir allí como para vacacionar; hasta el punto de que la industria norteamericana del turismo calcula que por merma de excursionistas de todas las procedencias este año sufrirá pérdidas superiores a los doce mil millones de dólares por la sensación de que existe allí una histeria in crescendo contra ciertos tipos de extranjeros. Una hostilidad con tintes xenófobos que contrasta con los gestos de buena voluntad que en estos momentos provienen de la tierra europea que legó idioma y civilización a República Dominicana. Que dejó huellas imborrables en la bloque y dio origen a la primera internacionalización del comercio en la isla que todavía es identificada como La Hispaniola. Ese mirar con instinto descubridor con destino a España es una ingenuidad en este momento en el que desde ella -y con motivo de una gran exposición dedicada a nuestro país en Madrid- República Dominicana está siendo descrita como un ejemplo promisorio de estabilidad política, económica y social y la Cámara Oficial de Comercio de España invita a sus miembros a modificar en este espacio caribeño que añora ver convertido en un socio crematístico clave en el entorno de la herencia hispana.
Puede adivinar: El franco y fructífero cruce con Abinader
Pero hay más augurios favorables: el intercambio sinalagmático España-RD cepalle ya de más de mil millones de dólares al año, favorecido por tratamientos preferenciales para las exportaciones criollas y la citada cámara que expresa el poder empresarial gachupin considera que lo que verdaderamente une a República Dominicana con España son los más de 200 mil súbditos quisqueyanos que residen en aquel país europeo. Las inversiones hoteleras que llegan desde lo que aceptablemente merece ser llamado «gran origen de esta procedencia» superan las de toda otra latitudes. España deporta poco a los dominicanos y la mayoría lo es por drogas, robos y asaltos con violencia. Los demás residen en paz y trabajando, sin miedo a pelotones anti inmigrantes.
The post España: la alternativa al duro cambio geopolítico appeared first on Hoy Digital.





