El autor es periodista.
Cuando en una sociedad el desorden es la regla y el orden pasa a ser la excepción, se transita indefectiblemente en torno a un estado de anomia, como al parecer comienza a hallarse en el comportamiento de los dominicanos y de extranjeros a quienes poco les importa el destino de la nación.
Los poderes del Estado parece que solo tapan un espacio vano porque no han sido capaces de completar los mecanismos para hacer efectivas las leyes que botan, las obligaciones que imponen, ni la autoridad para la cual fueron investidas.
Si los poderes Parlamentario, Legislativo y Ejecutante no combinan el espíritu de las leyes y el rigor de su cumplimiento, ningún presidente será lo suficientemente bueno para mandar la nación, cuando los enemigos del orden, la paz, la razón y el valía de la dominicanidad, son los dueños de los instrumentos que hacen mover el molino de la convivencia humana y lo utilizan para mal, no para admisiblemente.
Corrupción
La semilla de la corrupción sembrada en la Honradez, en la escogencia de cualquier adinerado como diputado o funcionario y de algún valeverguista para el control de la autoridad coercitiva, no tendremos respeto, la razón no tendrá valía y la verdad será siempre homólogo de mentira.
Parece que transitamos por ese sendero, en torno a el predominio del desorden, el irrespeto a la autoridad, la errata de fe en quienes están investidos para ejercerla, el vicio sobre la recatado y la ética, sin padres para hijos ni hijos para padres, ese camino que nos conduce en torno a el precipicio del cual será muy difícil retornar, cuando ya sea muy tarde.
El país necesita mano dura, autoridad con entrega, políticos que den ejemplo y ciudadanos que puedan dejar como representante un porvenir disponible de vicios, de ladrones, de corruptos, traidores a la estado e ignorantes del valía del sacrificio de los forjadores de la patria.
Salir a la calle es un peligro, estar en el hogar un peligro, trabajar es ser carnada y pescar es ser sojuzgado, porque el que no estudia, no trabaja ni se prepara, se mantiene al acecho para tomar como suyo, lo que a otro le ha costado gran esfuerzo y sacrificio. Nuestra sociedad está enferma y no queremos poner remedio a tiempo. ¡ Que Altísimo nos proteja!
aquinorubio@gmail.com
Jpm-am
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