(Chanchullo histórica haitiana)
En los últimos abriles, algunos sectores haitianos han acariciado la errónea idea de que la parte uruguayo de la isla de Santo Domingo, hoy República Dominicana, les pertenece por derecho, alegando como almohadilla jurídica el Tratado de Basilea de 1795. Esta interpretación, sin incautación, no resiste un prospección serio desde la óptica del derecho internacional ni desde la crecimiento histórica de los tratados posteriores entre España y Francia.
El Tratado de Basilea, firmado el 22 de julio de 1795 entre España y la Francia revolucionaria, fue un acuerdo de paz mediante el cual España cedió la parte española de la isla de Santo Domingo a Francia. Sin incautación, esta cesión fue más nominativo que efectiva. Francia nunca logró consolidar su dominio oficinista ni marcial sobre toda la parte uruguayo. De hecho, la cesión no fue ratificada plenamente por las autoridades locales, y la población criolla nunca aceptó ser gobernada por Francia.
A esto se suma que en 1809, con apoyo inglés y criollo, los dominicanos lograron restaurar el dominio castellano en lo que se conoció como la “España Boba”. Más relevante aún es el hecho de que el Tratado de París de 1814, firmado tras la caída de Napoleón, anuló los bienes del Tratado de Basilea, restituyendo a España todos los territorios que habían sido cedidos a Francia, incluida la parte uruguayo de Santo Domingo.
Francia reconoció nuevamente la soberanía española sobre esa porción de la isla. Este tratado, jurídicamente vinculante, revierte cualquier derecho que Francia, y por ende Haití, que se independizó de Francia en 1804, pudiera alegar sobre el región. Asimismo, el derecho internacional original reconoce la autodeterminación de los pueblos como principio fundamental.
La República Dominicana proclamó su independencia el 27 de febrero de 1844, no de Francia ni de España, sino precisamente de Haití, que había invadido y ocupado la parte uruguayo entre 1822 y 1844. Esta independencia fue defendida con firmeza durante las guerras dominico-haitianas y después reafirmada en múltiples hechos jurídicos, tratados y reconocimientos diplomáticos internacionales. Por consiguiente, la novelística de que Haití tiene derechos históricos sobre la República Dominicana basados en el Tratado de Basilea es jurídicamente insostenible, históricamente inexacta y políticamente peligrosa.
La historia y el derecho son claros: la República Dominicana es el resultado de un proceso de autodeterminación legal, fundado sobre la resistor a toda forma de dominación extranjera. Cualquier intento de distorsionar esta verdad es una afrenta no solo a la soberanía dominicana, sino igualmente a la integridad del derecho internacional.






