El presidente Donald Trump aplica a las universidades estadounidenses las mismas recetas arancelarias que a sus socios comerciales sin mucho ganancia para las negociaciones.
Fiel a su estilo, el mandatario de EE. UU. ha mostrado su orgullo de ser un negociador con un estilo personal. Trump ha mostrado orgullo por ser un negociador que impone condiciones, más que averiguar consensos. Durante la semana, el mandatario impuso nuevos aranceles comerciales, ejerció presión sobre la Reserva Federal para que reduzca las tasas de interés, y su dependencia abrió una nueva investigación sobre la educación superior, en medio de sus intentos por arreglar el sistema universitario.
Para Trump, un acuerdo no implica necesariamente concesiones mutuas, sino una oportunidad para imponer su voluntad. Aunque en ocasiones retrocede en sus amenazas, su estilo confrontativo se ha convertido en una constante de su mandato.
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Mientras consolida su influencia sobre instituciones tradicionalmente independientes, los controles sobre su poder se debilitan. Muchos congresistas republicanos evitan contradecirlo por temor a ser desafiados en las primarias con candidatos respaldados por él. Por otra parte, la Corte Suprema cuenta con varios magistrados designados durante su primer mandato.
En una fresco testimonio a periodistas, Trump resumió su enfoque negociador: “Ellos no marcan el trato. Yo situación el trato”.
Sus aliados consideran que esa postura agresiva es necesaria en un entorno político que —según afirman— lo mantiene bajo asedio constante por parte de los demócratas, el sistema legal y los medios de comunicación. Para ellos, el presidente simplemente está cumpliendo la memorándum por la que fue electo.
Fuente: AP




