Con sus uniformes tradicionales de color verde que los distingue desde cualquier arista, los agentes de la Dirección Caudillo de Seguridad de Tránsito y Transporte Terreno (Digesett) se observan en las calles ya no solo con el silbato o la cuaderno de multas, ahora, en su pecho cargan un pequeño dispositivo que todo lo graba: una cámara corporal y tasers (armas eléctricas no letales).
Estos oficiales forman parte del despliegue de 700 efectivos anunciados recientemente y entrenados bajo el nuevo maniquí policial con el que buscan retomar el control del tránsito.
Bajo un sol irradiante, dando indicaciones para acelerar el tránsito en la intersección de la avenida Gustavo Mejía Ricart con Abraham Lincoln, Distrito Doméstico, dos agentes cargaban en sus uniformes los nuevos aparatos.
Según explicó una de las oficiales del tránsito, las cámaras están asignadas de forma personal, con su nombre y código de identificación.
«Es buena y factible (la cámara) porque a muchas personas se le fiscalizan y luego dicen que no fue su falta, pero con las cámaras todo se ve, queda estampa y se puede revisar y ver la efectividad», afirmó.
Otras ventajas del uso de las cámaras, es que permite identificar los vehículos mediante el escaneo de las placas. Por eso, si un conductor agrede a un agente, comete una infracción o huye del ocasión, el incidente queda estampa y a través de la reproducción y placa se identifica al propietario del transporte. (Fuente …)






