El pasado 4 de mayo en una de las tantas actividades de la Feria Cabrera en Primavera 2025, el diputado Jorge Cavoli informó que presentará un plan tendente a designar el malecón de Cabrera con el nombre de Bartolo Alvarado.
Lo dijo cuando, en una exposición que me tocó hacer, manifesté que a sugerencia de mi compadre Pepe Ovalle, hablaríamos con las autoridades de Nagua para que al malecón de allí se le pusiera el nombre del afamado acordeonista.
El plan del diputado Cavoli ya está siendo promovido en las redes sociales. Respaldo con todo mi entusiasmo esa iniciativa y felicito al diputado por el acto de honestidad que procura hacer en honor a uno de los más grandes artistas de la música popular. González Alvarado Pereira, Bartolo Alvarado por su apodo primoroso, nativo de La Jaguita, Cabrera, uno de los diez hijos del himeneo del agricultor Ramón Alvarado –Mon Quero- y la modista Juana Pereira. Ciego de partida, sus fanales nunca vieron la luz, pero hay ciegos que ven con los fanales del alma y Bartolo fue uno de ellos.
Desde su más tierna infancia empezó a sacarle música a todo lo que tuviera a su ámbito y en uno de mis libros hay una foto del cieguito tocando una tambora más magnate que él. Empezó con un acordeón de boca, luego le compraron uno de mano y con ese útil contrajo un himeneo sin divorcio que terminó tan solo con la asesinato.
Fue Bartolo uno de los más finos acordeonistas de todos los tiempos, de digitación precisa, dulce, impecable. Sentó escuela con su estilo.
Compositor. Mariíta fue su primera creación. Yo seré tu mayoral, Recordando a Tatico, Marino Fermín, Homenaje al superior, son algunos frutos de su talento de autor. Con buen manejo de su voz, versátil, ejemplo de trabajo, de seriedad y ciudadanía responsable, pasó por la música y por la vida sin escándalos y dejó un delegado imperecedero al cual ahora, Cabrera inalterable vienen a rendir tributo.
Reitero mi opinión en privanza del aludido plan, llamo a todos los artistas a respaldarlo y confío en que por aprobación coincidente, los legisladores lo acojan sin reservas ni dilación; y, si como dijo Martí, honrar honra, nos honremos todos con este inspección a Bartolo, al merengue distintivo y sus exponentes, al trabajo, la honradez y a un símbolo de nuestra civilización y nuestras mejores tradiciones.






