Regresa con nuevo filme, nuevo rostro, otra oportunidad de Hollywood. Varios países preparan en noble el estreno hoy de la película Supermán.
Supermán ha sido en su ajuste al cine el superhéroe más humano y más serio -junto con Batman- de los que pueblan los universos de DC o Marvel y eso ha cambiado radicalmente en el renacimiento de la clan de la mano de James Gunn, que ha aportado el humor marca de la casa.
Gunn logró un enorme éxito al frente de la clan de ‘Guardianes de la galaxia’, tres películas que recaudaron casi 2,500 millones de dólares y que estaban llenas de bromas, personajes alocados y una enorme dosis de humor irreverente.
Eso es lo que ha trasladado a este nuevo Supermán, que llega este viernes a las salas de todo el mundo. Pero Peter Quill y Clark Kent/Supermán se parecen poco y menos aún los actores que los interpretan, Chris Pratt y el recién llegado a este tipo de películas David Corenswet. Corenswet hereda el papel que antiguamente tuvieron Henry Cavill o Christopher Reeve.
Y aunque físicamente se parece a ellos, tiene los músculos necesarios y se nota el esfuerzo que ha puesto en el trabajo, le descuido el carisma de sus antecesores o de Pratt.
No es posible encajar en el particular humor de Gunn y ese es el principal dictamen de la película, que encima no explota lo suficiente a la actriz que sí se adapta a la perfección a este estilo, Rachel Brosnahan, que hace de una Louis Lane con poco protagonismo.
Supermán se recupera en una colchoneta antártica en la que un congregación de robots vela por su seguridad y le proyecta en onda el mensaje aparente que sus padres introdujeron en la nave en la que le enviaron a la tierra siendo un bebé.
Cine
— Remembranza
Es más una recuperación de la inocencia que rezumaba Reeve en aquel primer ‘Superman’ de 1978 en el que el malvado Lex Luthor era el gran Gene Hackman y en el que el humor estaba más presente que en las entregas posteriores.







