Un equipo de investigadores del Centro de Neurociencias Cajal del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado en ratones que el entrenamiento y actividad física prosperidad la diferencia de las bacterias que habitan en el intestino, la microbiota.
El estudio, publicado en la revista ebiomedicina del familia The Lancet, abre vías para desarrollar futuras terapias basadas en la microbiota frente a las enfermedades neurodegenerativas y a los trastornos cognitivos.
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Los investigadores comprobaron que estos cambios en la microbiota intestinal modulan en gran medida los existencias del entrenamiento físico en el cerebro, y mejoran el rendimiento cognitivo, la discriminación espacial y el crecimiento de nuevas neuronas en el hipocampo, una región secreto en la memoria y el educación.
“Aunque sabíamos desde hace tiempo que hacer entrenamiento de forma regular prosperidad la vigor del cerebro, desconocíamos el papel específico de la microbiota intestinal en este proceso, nuestro maniquí empírico nos ha permitido comprobarlo”, explica José Luis Trejo, investigador del Centro de Neurociencias Cajal (CNC-CSIC) y coordinador del estudio.
Control en su reto medida
Esos beneficios cognitivos dependen del entrenamiento físico, pero sobre todo, de que este se practique de modo moderada, ya que un aumento excesivo de la intensidad o duración provoca que pierda su validez, señalan los autores.
“Hay un punto perfecto de entrenamiento desde el cual se logran beneficios, y pasarse de esa dosis puede no solo no ayudar, sino impedir esas mejoras”, subraya Elisa Cintado, investigadora del CNC-CSIC y primera autora del estudio.
Aunque los experimentos han sido realizados en modelos animales, los resultados plantean “importantes implicaciones para la vigor humana”, señalan los autores, ya que “respaldan la idea de que el impacto del entrenamiento sobre el cerebro depende del tipo, duración e intensidad del mismo, y que personalizar el entrenamiento físico según las características fisiológicas y microbianas del individuo puede maximizar sus beneficios”.
“Deberíamos replantearnos la idea que más entrenamiento no siempre es mejor. Una experiencia moderada, constante y adaptada a cada persona puede ser más eficaz tanto para el cuerpo como para el cerebro”, afirma Trejo en un comunicado del CNC-CSIC.






